El poder mágico de las palabras


Desconocemos el poder mágico de las palabras, y por ello, no las utilizamos con este propósito ni para este fin. A nuestro alrededor, las que escuchamos habitualmente son aquellas que hieren, descalifican, humillan e infringen algún tipo de dolor, no solo a quienes van dirigidas, si no, también a aquel que las ha pronunciado, sin el ser consciente de ello. Se convirtieron en tan cotidianas que son las que más suenan en nuestros oídos. Reivindiquemos las hermosas, las verdaderas, las que salen directamente del corazón, estas son las realmente mágicas, las que como un bálsamo emocional pueden hacer que quien las escuche, se sienta por un instante algo mejor.

















miércoles, 10 de marzo de 2010

बन्देरस

Que el color es vida y alegría!
es evidente, visible y sabido,
menos cuando en un trapo se plasma,
que ya es bandera, se torna harapo.

Harapo por el que matan,
por el que roban y destruyen,
cuando cañones disparan,
cuando la guardan fusiles.

Decidí no tener bandera,
determine no tener himno,
ni servir a generales,
ni a políticos engreídos.

Mi vida me pertenece,
con ella haré lo que me plazca,
arremeteré contra estos,
y contra todo lo que simbolizan.

Ni dios, ni patria ni amo
y menos un general a caballo.
No seré un borrego directo al matadero,
jamas serviré a su interés,
nunca engrosare tus filas,
mas bien las dinamitare,

Mi patria sera este mundo,
mi bandera la libertad,
mi himno el de las aves errantes,
mi ejercito el amor que das.
Por que nos levantaremos a un tiempo,
en nuestra presencia, el tirano temblará,
ofreceremos nuestras vidas sagradas,
y en la batalla si es preciso, me sacrifico.

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